Y es ahora con la cabeza entre las rodillasy las púas afladas en la calma
cuando empiezo a ser quien soy.
No importa si soy histeria,
si calma o si quizás aire,
me llamas con voz insistente,
sin sonido pero fuerte
me llamas desde lo más profundo del todo.
Tus manos en mis tobillos
como asiendo cáliz del mejor vino
los gestos hablan piadosas mentiras.
sinceras entre nosotros,
judaicas para el que no.






